lunes, 4 de febrero de 2019

Comenzo la invasión

Anoche soñé que invadían el lugar donde vivía.
Eran unos seres humanoides, cómo de dos metros, extremadamente musculosos y bien formados, eran calvos y su piel era color crema, con manchas cafés similar a los dálmatas, pero su rostro carecía de ellas.

Eran guerreros marciales junto a ellos habían unas naves voladoras orgánicas con una extraña forma, unos cristales adelantes color amarillo, cómo las antiguas luces que iluminaban mi querido Valparaíso. No sabía muy bien si eran ojos o la cabina del piloto.

Éramos rebeldes en un estado de control total de ellos, éramos perseguidos cazados como animales. Nunca supe que les pasaba a los que atrapaban, pero si sentía una angustia y miedo tremendo cuando estaban a punto de atraparnos.

Recuerdo una escena clara, estábamos en una especie de pasillo antiguo largo, esperando ir a un lugar seguro, éramos muchas personas amontonadas tratando de entrar por una puerta angosta, una de las paredes tenía ventanas, el lugar estaba en una zona alta, escuchábamos las naves pasar sobre nosotros el miedo era indescriptible, sabíamos que los seres estaban cerca, recuerdo que al pasar por la puerta no supe más de las personas que estaban más atrás solo sentimos un estruendo, mucho polvo una persona nos decía por Dende debíamos seguir para escapar de ahí. 

Era un pasillo angosto, similar a una cloaca, había gente herida y exhausta, el hedor era nauseabundo, llegamos al final del pasillo donde había una pared con una escalera metálica adosada a ella. Por ahí subimos levantando una tapa de alcantarilla que había arriba.

Llegamos a una especie de mirador donde miramos la ciudad en llamas, las naves y los seres atacando todo lo que se movía. Respiramos en paz por estar lejos de ahí ahora teníamos que buscar un lugar tranquilo donde descansar y pensar cuál sería nuestra siguiente movida.

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